¿Por qué los antioxidantes son importantes y necesarios para una fertilidad saludable?

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Ahora que sabemos cómo funcionan los antioxidantes y los radicales libres, hablemos de cómo estos últimos afectan específicamente a la fertilidad. Nuestro cuerpo está constituido por células que necesitan ser protegidas de los radicales libres. No sólo las células que conforman el óvulo y el esperma pueden ser dañadas por los radicales libres, sino también las que constituyen los órganos reproductores y las glándulas que producen hormonas reproductivas. Si estas células no están en una condición óptima, los órganos, el óvulo y el esperma no funcionarán adecuadamente.

Además debemos tener en cuenta lo siguiente: el ADN también puede ser atacado y alterado por los radicales libres. El ADN de la pareja es el futuro modelo para un niño. Se sabe que el ADN dañado puede causar abortos espontáneos o defectos congénitos y problemas de desarrollo para el futuro niño. Los estudios también han demostrado una conexión entre el estrés oxidativo causado por los radicales libres y la infertilidad masculina. Por lo tanto, es muy importante que ambos padres tomen un complejo antioxidante en las cantidades correctas. Echemos un vistazo a los antioxidantes más importantes en fertilidad:

 

 

  • Glutatión

 

El glutatión, llamado “el antioxidante maestro”, es considerado el mayor antioxidante y desintoxicante de la naturaleza. Los bajos niveles de glutatión son un marcador de enfermedad y muerte prematura. El glutatión es fundamental en la desintoxicación de los contaminantes del hígado y del cuerpo en general. Es uno de los defensores más importantes del sistema inmunológico de una célula.

En fertilidad, el glutatión está involucrado en la regulación del mecanismo que activa genes que pueden causar inflamación crónica. En otras palabras, puede suprimir los genes “malos” que desencadenan problemas autoinmunes. Esto puede ser útil para aquellas mujeres que están experimentando abortos por causas inmunológicas o su cuerpo está rechazando el esperma de sus compañeros.

 

En otros estudios, el glutatión se muestra como un antioxidante antienvejecimiento, prolongando la vida de las moscas de la fruta (los sujetos del experimento son bastante similares a los mamíferos) un 26% más de lo normal. Es emocionante pensar en el posible impacto que esto puede tener en la salud del ovulo, una de las células más afectadas por el proceso de envejecimiento.

 

Fuentes alimentarias: Frutas frescas, verduras y carne recién cocinada.

 

 

  • Ácido Lipoico

 

Es un antioxidante asombroso, ya que no sólo ayuda a proteger los órganos reproductores femeninos, sino que también se ha demostrado que mejora la calidad y la motilidad del esperma. El ácido lipoico debe estar presente en todo régimen de suplementos dietarios, ya que regenera a todos los otros antioxidantes y es el único antioxidante que puede regenerar al glutatión. Es fundamental para tener un sistema inmunológico fuerte y que funcione correctamente. Puede ayudar a revertir algunos de los daños causados por fumar cigarrillos.

 

El ácido lipoico se regenera a sí mismo, así como a las vitaminas C y E, el glutatión y la coenzima CoQ10.

 

Fuentes alimentarias: Se encuentra en pequeñas cantidades en las patatas, las espinacas y las carnes rojas.

 

 

  • Vitamina E

 

Se ha demostrado que la vitamina E aumenta la salud y la motilidad de los espermatozoides. En un estudio reciente se comprobó que la motilidad del esperma, el porcentaje de espermatozoides vivos y el porcentaje de espermatozoides normales aumentaron con la ingesta de suplementos de vitamina E y selenio. Además, los estudios han demostrado que la deficiencia de vitamina E en mujeres causa una mayor tasa de abortos espontáneos. La vitamina E fue descubierta por primera vez en 1922 durante unas pruebas de alimentación en ratas. Sus dietas eran deficientes en vitamina E y las ratas eran infértiles. Una vez que comenzaron a alimentarlas con germen de trigo recuperaron la fertilidad. Así es como surgió la palabra científica para la vitamina E: “tocoferol”, que procede de las voces griegas tokos, “parto” y pherein, “llevar, conducir”, literalmente “que sirve o conduce hacia la procreación”. La vitamina E también puede ayudar a reducir la anemia mediante la prevención del daño oxidativo a los glóbulos rojos.

 

Se ha demostrado que los hombres que tomaron vitamina E antes del tratamiento de FIV tuvieron un aumento en la tasa de fecundación del 19% al 29%.

 

Fuentes alimentarias: aceites vegetales crudos, nueces, mantequillas de frutos secos, aceite de salvado de arroz, cebada y vegetales de hoja verde.

 

 

  • Coenzima Q10

 

La coenzima Q10 (CoQ10) interviene en la producción de ATP (trifosfato de adenosina), una molécula que es la principal fuente de energía para la mayoría de las funciones celulares.  La falta de este antioxidante podría privar de energía a cada célula y sistema del cuerpo, incluyendo el sistema reproductivo. La CoQ10 es como una batería dentro de la célula.

 

Los niveles de CoQ10 disminuyen naturalmente con la edad, por lo que es importante incluir a este antioxidante en su programa nutricional, especialmente si está por encima de los 35 años. Un estudio en Fertility & Sterility concluyó que la CoQ10 ayudó a aumentar la motilidad espermática. Se ha comprobado que la suplementación de CoQ10 puede aumentar la salud de los óvulos y espermatozoides.

 

Fuentes alimentarias:  mariscos y carnes

 

 

  • Vitamina C

 

La vitamina C es otro antioxidante muy importante para la fertilidad masculina y femenina. La vitamina C mejora los niveles hormonales y aumenta la fertilidad en mujeres con defecto de fase lútea. Según un nuevo estudio publicado en Fertility & Sterility (2003, 80: 459-61):

 

El Estudio: 150 mujeres con defecto de fase lútea se inscribieron en el presente estudio. Las participantes recibieron 750 mg. de vitamina C por día o ningún tratamiento en absoluto.

El grupo que recibió vitamina C tuvo un aumento en los niveles de progesterona. Mientras que las mujeres que no recibieron tratamiento no tuvieron ningún cambio en la progesterona.

Asimismo, la tasa de embarazo fue significativamente mayor en el grupo que recibió vitamina C: 25% en seis meses, mientras que sólo el 11% de las mujeres no tratadas quedaron embarazadas en el mismo período de tiempo.”

En cuanto a los hombres, se ha demostrado que la vitamina C mejora la calidad del esperma y protege del daño al ADN de los espermatozoides. También contribuye a reducir la posibilidad de aborto espontáneo y problemas cromosómicos. La vitamina C también parece impedir que los espermatozoides se aglutinen, haciéndolos más móviles.

 

Fuentes alimentarias: Abundante en vegetales y frutas, incluyendo pimientos rojos, brócoli, arándanos, col, patatas, tomates y cítricos.

Los antioxidantes funcionan mejor como una red:

Hasta hace poco, los científicos creían que cada antioxidante trabajaba de forma independiente uno de otro en nuestro cuerpo. Ahora sabemos que existe interacción entre ciertos antioxidantes. Esto es lo que llamamos la red antioxidante. Cada antioxidante que ha neutralizado a un radical libre se sacrifica a menos que su “compañero” antioxidante venga y lo renueve. Cada antioxidante tiene un “socio” antioxidante que lo regenera:

 

  • El Ácido Lipoico se regenera a sí mismo y a todos los otros antioxidantes
  • La vitamina C es regenerada por la vitamina E, el Glutatión y el Ácido Lipoico
  • La vitamina E es regenerada por la vitamina C, la CoQ10 y el Ácido Lipoico
  • El Glutatión es regenerado por el Ácido Lipoico

 

En conclusión, como se puede ver, es importante que nuestro cuerpo obtenga diariamente una cantidad adecuada de cada uno de estos antioxidantes, que trabajan en conjunto para proteger y mantener en óptimas condiciones a nuestro cuerpo.


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